Llámenlo candidato: Trump, después del “súper-martes” con nominación en la bolsa.

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“Si ganamos Florida, se acabó”, dijo Donald Trump hace unos días en un abarrotado coliseo de la Universidad Central de Florida. Y lo cierto es que el frontrunner en las primarias del Partido Republicano tiene todo de cara para obtener la nominación. Las reglas del proceso para elegir el candidato del Grand Old Party (GOP) para las elecciones presidenciales de noviembre juegan a su favor.

Este martes, 15 de marzo, hay elecciones en Florida, Illinois, Missouri, Carolina del Norte y Ohio para ambos partidos. El magnate inmobiliario tiene ante sí la oportunidad de asestar un gran golpe moral a dos de sus rivales: Marco Rubio, senador por Florida, y John Kasich, gobernador de Ohio. Trump es favorito en el primer estado y en las encuestas del segundo Kasich y él están muy igualados.

En este otro supermartes también votan los republicanos de las Islas Marianas del Norte (Pacífico), con el mismo estatus que Puerto Rico, también eligen candidato.

Para obtener la nominación republicana son necesarios 1.237 delegados. La única esperanza para frenar al polémico Donald Trump es que no llegue a esa cifra y que en la convención, que se celebra en julio, salga elegido otro candidato que agrade al establishment republicano; aunque eso podría romper el partido y crear desunión en sus filas.

Hasta ahora, Trump suma 473 delegados; Ted Cruz, 371; Rubio, 166; y el moderado Kasich, 63, según los resultados que recoge The Green Papers . En cuanto al tanto por ciento de votos, conocido como voto popular, Trump tiene un 34,85%; Ted Cruz, un 28,71%; Rubio, un 19,47%; y Kasich, un 8,74%, según la misma fuente.

De los 1073 delegados que acumulan los cuatro candidatos que quedan en liza de los 15 que empezaron la carrera republicana, Trump tiene un 44.08%; Cruz, un 34,57%; Rubio, un 15,47%; y Kasich, un 5,57%. El voto popular y la asignación de delegados no es proporcional. Favorece al que lidera la carrera por la presidencia, Donald Trump, y a Ted Cruz.

El sistema de reparto de delegados en el Partido Republicano es muy complejo. La web Real Clear Politics distingue nueve formas distintas de asignarlos. Los demócratas lo hacen siempre de forma proporcional. En el caso del Grand Old Party sólo 209 de los 2.472 que habrá en la convención se reparten de forma proporcional sin matices, según los datos que recoge la web antes citada. Hay estados en los que el ganador se lleva todos los delegados; en otros el ganador de cada distrito se lleva todos los delegados del distrito; en otros se otorgan todos si se sobrepasa un umbral, y si no, es proporcional; y en otros el ganador se lleva más.

The Washington Post lo simplifica en cinco categorías: los estados que otorgan todos los delegados al ganador; los que le dan más; los que lo hacen de forma proporcional pero si sobrepasa un tanto por ciento fijado previamente, le dan todos; los que reparten de forma proporcional; y otros.

Trump lidera la carrera republicana holgadamente y hasta la fecha no se ha votado en ningún estado importante que asigne todos los delegados al ganador. Aunque en Carolina del Sur el magnate fue el más votado en el estado y en cada distrito, por lo que se llevó los 50 que había en juego.

A partir de este martes se abre la veda y Florida y Ohio son justamente los primeros estados que otorgarán todos sus delegados al candidato más votado. Además, en Illinois y Missouri podría pasar como en Carolina del Sur.

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